17/10/09
Kakadu, la memoria de los aborígenes
A las 10 de la noche sale nuestro avión destino Darwin, esa es la respuesta de Juan a la pregunta que formula Sonia. Estamos en Singapur parada previa a nuestro desembarco en Australia. Con tres horas de antelación nos presentamos en el aeropuerto Changi de la ciudad-estado, comemos algo y sin darnos cuenta ya nos encontramos delante de la puerta de embarque. Es verdad, el momento tan esperado ya llegó, el avión de Jetstar enfila la pista y sin darnos cuenta ya hemos dejado atrás el Sudeste Asiático y ya estamos sobrevolando Oceanía. Tras cuatro horas y media de vuelo la señal de cinturones abrochados se enciende, estamos preparados para aterrizar en la tierra de los aborígenes, la tierra que el capitán James Cook reclamó para la corona británica en el siglo XVIII.
Son las cinco de la madrugada y en Darwin ya amanece. Después de desembarcar hay que pasar el control de aduanas y el control de alimentos y semillas. Sí, en Australia y a la llegada desde el extranjero controlan que no lleves ningún alimento ni semilla que pueda alterar el hábitat austral. Nosotros ya estábamos avisados, nuestro amigo Raul, él sí que debería escribir un libro sobre su vida pero eso es otra historia, ya nos lo había explicado. El control lo realiza un simpático perro, Sonia se quedó prendada y no paraba de repetir "qué mono", que escudriña las bolsas en busca de cualquier agente extraño.
Por fin, ya estamos en suelo australiano, cuan afortunados somos de haber llegado hasta aquí. Oceanía ha cubierto nuestra vuelta al mundo, ya hemos visitado los cinco continentes. Quien se lo iba a decir a Juan cuando aún siendo adolescente soñaba con viajar mientras escuchaba en la radio la historia de unos españoles que se habían trasladado a Costa Rica, o a Sonia cuando realizó un viaje a Holanda que ya fue para ella toda una quimera. A veces los sueños se tornan en realidad.
Del aeropuerto nos dirigimos a la ciudad de Darwin. Subimos al shuttle bus (12AUD) y en treinta minutos nos plantamos ante nuestro alojamiento "Gecko Lodge". La primera impresión es desalentadora, la mugre y el nauseabundo olor a una noche de juerga desenfrenada nos dan la bienvenida. Pero hoy debe ser nuestro día de suerte, la chica de la recepción nos comenta que nuestra reserva no estaba confirmada y que desgraciadamente no podíamos quedarnos en su maravilloso lodge. Ella misma llamó a "Elkes Backpackers" y allí que nos dirigimos, dejamos atrás el Cutre Lodge como Sonia lo rebautizó. La habitación doble en Elkes nos costó 65AUD.
Por fin podemos dejar las mochilas y tumbarnos un rato para ajustar nuestro cuerpo al jetlag. El sol se hace más presente en Darwin y a medida que el día avanza nos damos cuenta de un detalle que nos acompañará durante los cuatro días que pasamos en el norte de Australia, ¡¡¡ qué calor hace !!!. Treinta y cinco grados de media con un noventa por ciento de humedad, Juan parecía una regadera andante. Para sofocar este calor hay que meterse en alguna piscina o encerrarse en algún local con aire acondicionado.
Darwin en sí no tiene nada especial, los Jueves y Domingos el Mindil Market y poco más. A nosotros nos sirvió de descanso tras el vuelo transoceánico y como puerta de entrada al parque nacional de Kakadu.
Después de una noche de sueño reparador nos dirigimos al punto de recogida de la furgoneta de Backpacker Campervan. Para visitar Kakadu NP nos aventuramos a conducir una furgoneta selfservice; es decir, cocina y cama todo en uno. 300AUD por tres días de alquiler con seguro a todo riesgo y equipo de camping, no era un mal precio. Una recomendación, si cogéis algún vehículo en el Norte de Australia no se os ocurra cogerlo sin aire acondicionado. El calor es muy sofocante y extenuante; para que os hagáis una idea, el primer día hicimos una siesta en la habitación y no pusimos el aire acondicionado. Nos sentimos como drogados, sin fuerzas, el calor se apoderó de nuestros cuerpos y nos dejó en un estado de letargo del que no podíamos salir. Finalmente nos liberamos de él con un baño en la piscina del albergue.
Después de recoger la furgoneta, la oficina de Backpacker Campervan se encuentra a las afueras de Darwin y tuvimos que coger un taxi por unos 30AUD, nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Kakadu, el motivo principal por el que habíamos venido hasta las lejanas tierras del Territorio del Norte. La carretera hasta el parque se encuentra en muy buen estado, condujimos 250 kilómetros primero por la Stuart Highway y posteriormente por la Kakadu Highway, unas tres horas de conducción. Por la carretera nos cruzamos con algunos coches, los termiteros más grandes que hemos visto jamás y con los temidos trenes de carretera, bestias motorizadas de hasta cinco remolques que a toda velocidad cruzan las carreteras australianas.
Nuestra primera parada fue en el centro de visitantes de Bowali. El centro es parada obligada para gestionar la visita al parque. Cogimos información del parque: fauna, flora, caminatas, arte aborigen ... Además, asistimos a un audiovisual muy interesante sobre las estaciones del territorio del norte y como éstas afectan al paisaje. Como dato anecdótico, nos sentimos como en la película de "Lost in translation", tantos años estudiando inglés para no acabar entendiendo nada. Salimos con el convencimiento de que tenemos que mejorar nuestro inglés de "Cambrils" para que acabe siendo de "Cambridge".
De Bowali nos dirigimos rumbo sur a Cooinda, allí hicimos noche en el camping (45 AUD) y contratamos el crucero por el Yellow River para las 6 de la mañana del día siguiente (90 AUD). Esa noche cayó el diluvio universal, presagio de la temporada de lluvias que se preparaba. El clima de la zona se divide en dos estaciones la seca y la de lluvias. Es importante saber en que época se va a visitar el parque, la mejor época es la seca que comprende de Mayo a Octubre.
A las cinco de la mañana ya estábamos en pie y al crucero que nos fuimos, el despertar del río y de la vida a primera hora de la mañana es espectacular. Aves, cocodrilos, todos por igual dan la bienvenida al nuevo día, los descendientes de los saurios sigilosamente a la espera de su presa matutina y las aves con algarabía. Todos saludan al sol que vuelve a irradiar energía para una tierra virgen y exuberante de vida.
Al finalizar la excursión y antes de que el calor se haga más insoportable nos dirigimos en nuestra furgoneta a Nourlagie. En este centro realizamos una caminata de una hora aproximadamente donde pudimos ver restos de pinturas rupestres aborígenes. Los paneles explicativos complementan la visita y dan a conocer la rica cultura de los primeros habitantes de estas tierras, como vivían y principalmente como utilizaban las pinturas para enseñar a los más pequeños las tradiciones y las formas de vida de unas comunidades que vivían en completa armonía con la naturaleza.
Desde este paraje tan impresionante de Nourlagie nos dirigimos hacia Jabiru. Nos quedamos en un camping a la entrada del pueblo, 25AUD. Con el sol que caía al mediodía nos fuimos directos a la piscina, que bien sienta el agua fresca cuando el sol broncea la piel de manera implacable.
A última hora de la tarde, las 18h, nos fuimos a Ubirr a 40 kilómetros de Jabiru. Esta zona también tiene restos de arte rupestre aborigen y además muestra unas vistas espectaculares de la planicie que en época de lluvias se encuentra completamente inundada. Asistimos a la explicación de una guarda del parque, hablaba con pasión del espíritu del parque. La hora de la visita a Ubirr no fue casual, las vistas que ofrece la puesta de sol son mágicas. Además, nos regaló la visión de nuestros primeros canguros. El atardecer en Ubirr fue uno de los mejores momentos de nuestro paseo por Australia.
Algunos os preguntaréis porque no visitamos las Jim Jim falls, sencillo, si no dispones de un 4x4 no se puede acceder a esta parte del parque. Así es que si tenéis intención de visitarlas ya sabéis el tipo de coche que debéis alquilar. La otra opción es con una excursión, algo caras desde nuestro punto de vista, sobre unos 190AUD.
Ya de vuelta al camping a cenar y a dormir en nuestra furgoneta. Al día siguiente teníamos que devolver el vehículo y tomar un avión rumbo a nuestro siguiente destino, Alice Springs en el Outback.
Uluru, Kata Tjuta y Kings Canyon, paseando por la tierra roja
Con los pies sobre la tierra roja, así titulamos esta entrada. Tres días en el Outback dan para mucho, paisajes nuevos, olores y sensaciones hasta ahora desconocidas. El desierto nos deparó muchas sorpresas.
Llegamos a Alice Springs en el vuelo de Qantas procedente de Darwin. Era ya media tarde cuando se anunció la llegada al aeropuerto de Alice. Un fuerte viento lateral hizo poner a Sonia en tensión, Juan como si eso fuera normal ni se inmutó. Al aterrizar conocimos a una profesora australiana que nos dijo que ese viento y el aterrizaje no habían sido muy normales, el viento del desierto nos jugó una mala pasada. La profesora era de la zona de Melbourne, una señora muy simpática, con ganas de hablar y de conocer gente nueva. Nos explicó que daba clases de inglés en las comunidades aborígenes, se mostraba entusiasmada y orgullosa de su trabajo a pesar de las condiciones de vida de los autóctonos de estas tierras, según ella misma vivían en el tercer mundo. Más tarde en Alice pudimos observar que las palabras de la profesora desgraciadamente eran bien ciertas.
Volvamos al viaje, del aeropuerto de Alice nos dirigimos a la ciudad, 15 minutos escasos en un shuttle bus, 29AUD ida y vuelta. El conductor del autobús comenzó a decir "guay eich ei guay eich ei", no nos dimos por aludidos; acto seguido alguien dijo "youth hostel" y entonces caímos en que nos estaban llamando a nosotros. Después aprendimos que aquí a los albergues internacionales les llaman por las siglas YHA. El albergue Pioneer está muy bien, una gran cocina comunitaria y habitaciones cómodas, recomendable al 100%.
Alice Springs es un pueblo al pie de la Stuart Highway, a medio camino entre Adelaida y Darwin, a unos 1500 kilómetros de cada una de estas dos ciudades, aquí al lado. Nos encontrábamos en medio de ninguna parte, desierto por aquí, desierto por allá. El pueblo se concentra alrededor de cuatro calles. Hoteles, restaurantes y agencias de viajes forman el paisaje. Es un pueblo que sirve como base para enfrentarse al Outback y su icono más famoso, el Uluru. A parte de los locales para turistas, el paisaje también lo forman los aborígenes, alcoholizados, tristes y perdidos, este tema ya lo trataremos en una entrada dedicada a los intocables de Australia.
De Alice al Outback y al Uluru. Para realizar el viaje escogimos la agencia "The Rock Tour", todo un acierto. Contratamos el viaje a través de YHA. Nos costó 345AUD la excursión de tres días en camping con la visita al Kings Canyon, Kata Tjuta, Uluru y un par de noches en el albergue. También se puede realizar la excursión por tu cuenta con un coche de alquiler, nosotros preferimos no hacerlo porque las distancias son enormes, más de 400 kilómetros en línea recta por buenas carreteras aunque por momentos inhóspita y solitaria.
A las 6 de la mañana partía nuestro tour. Puntual, se nota la herencia británica, apareció Sarah, la conductora, cocinera, guía y chica para todo, en nuestro argot la podríamos denominar como una chicarrona. Sarah lideró el grupo perfectamente por el desierto rojo, un grupo de veintiún aventureros de diferentes nacionalidades.
Dejamos atrás Alice y en pocos minutos el autobús encaró la Stuart Hwy. Para hacer más amenos los 400 kilómetros hasta nuestro primer destino Sarah propuso que nos fuéramos presentando al grupo. Juan se enrolla, habla sobre los viajes que hemos realizado, vaya que casi duerme a la audiencia. Sonia se muestra más comedida aunque no menos locuaz, habla con pasión de su amada India y de la Fundación Vicente Ferrer, como mínimo este grupo de ingleses, alemanes, croatas y holandeses ya saben quien era Vicente.
Cuatro horas después de dejar Alice llegamos a nuestra primera parada, Kings Canyon. Magnífico cañón, uno de los más viejos del mundo. Para visitarlo hicimos una caminata de unas tres horas, bastante asequible para todo el mundo. El paisaje es espectacular, además, no hace mucho calor, más bien hace fresco, clima perfecto para realizar una caminata agradable. Preguntadle a "Priscilla reina del desierto" por la caminata de Kings Canyon.
Después del trekking otra vez al autobús, carretera y otros 400 kilómetros destino al parque nacional de Uluru y Kata Tjuta. Comemos en el autobús un sándwich, algo muy común por estos lares. El sol se va poniendo en el horizonte y una gran roca se empieza a divisar. La emoción nos inunda, algunos susurramos "mirad el Uluru". Sarah nos indica que estamos equivocados, es el Monte Conner, conocido como el Uluru de mentira. No es el original pero no por ello menos espectacular.
Primera parada antes de llegar a nuestro campamento. Nos bajamos todos y siguiendo las instrucciones de Sarah recogemos ramas secas, grandes y largas que servirán para preparar el fuego de campaña. Nos ponemos perdidos, Juan está en su salsa, tirando de esta rama, clavándose una astilla en la palma de la mano, tiznándose la ropa y la cara, vaya que está disfrutando como un chaval. Una vez recogida la leña hay que cargarla en el autobús, el pasillo se convierte en un almacén improvisado, hay que saltar por encima de las maderas para llegar a nuestros asientos. Esta excursión cada vez nos gusta más.
La noche comienza a caer y finalmente llegamos a nuestro campamento nocturno. En el desierto, a unos 100 kilómetros del Uluru y en medio de ninguna parte. Sólo se oye el silencio. Como dicen por aquí, Awesome (Fantástico). Sarah preparó el fuego y la cena, todos colaboramos, fue un trabajo en equipo. Después de algunas cervezas y algunas historias nos metimos en nuestro saco-tienda (swag) y a dormir acompañados por la luz de las estrellas que titilaban bajo el cielo australiano. Buenas noches, sweet dreams.
A las 5 de la mañana ya estábamos todos en pie. Sarah nos transmite su energía, ¿será la magia del desierto la que despierta en ella esa vitalidad? Un desayuno rápido y todos al autobús, caras somnolientas, otras ya bien despiertas y ante todo muchas ganas de afrontar un nuevo día en el desierto rojo. Tras una hora y media nos plantamos ante la puerta del parque nacional "Uluru y Kata Tjuta". En primer lugar nos dirijimos a Kata Tjuta, esta formación rocosa se compone de varias montañas, la más famosa The Olgas. El trekking no dura más de una hora a través del Valle de los Vientos, el paisaje es otra vez sensacional. Formas moldeadas por el paso de los milenios, por el viento que golpea la roca y le da forma.
Parada para reponer fuerzas y destino al centro de visitantes del Uluru. Leemos algunos de los plafones donde se explica la historia de los aborígenes, la historia del parque y la historia de integración entre el hombre blanco y los dueños de estas tierras, según la dirección del parque "Working Together". Los guardas quieren aplicar las técnicas que los aborígenes siguen desde el origen del Dream Time. Nosotros aún nos planteamos si realmente trabajan conjuntamente, pocos guardas aborígenes vimos. Aún y así, daremos un voto de confianza a los rangers del parque.
A continuación nos fuimos a ver la maravillosa roca, el Uluru. Tiene algo especial, emana energía, buena energía. En nuestra primera visita dimos una pequeña vuelta alrededor de "The Rock" y al atardecer disfrutamos de la puesta de sol. A medida que el sol se pone en el horizonte el Uluru nos deleita con cambios de color, del marrón pasa al amarillo y finalmente se oculta en la oscuridad de la noche.
El día se ha acabado, esta noche dormimos en el camping de Ayers Rock. Nos damos una ducha y nos adecentamos un poco, se agradece algo de agua en el cuerpo después de dos días paseando por el desierto rojo. Sarah prepara otro fuego y otra vez al saco, antes de cerrar los ojos vemos el destello de una estrella fugaz, pedimos un deseo. Cerramos nuestros ojos con la esperanza de que la estrella guíe nuestro camino hacia tí.
Wake up boys and girls, estas palabras resuenan en nuestros oídos. Son las cuatro y media de la madrugada y Sarah ya está en pie preparando de nuevo el fuego y calentando el ambiente. Hay que levantarse muy temprano para dar la bienvenida al día frente al Uluru. Otra maravillosa visita. Los colores, ahora más cálidos, van tomando la roca, el sol aparece en el horizonte y la piedra sagrada de los aborígenes se despereza y muestra su mejor cara a los miles de curiosos que nos encontramos frente a élla.
Es hora de recorrer los nueve kilómetros que rodean la roca. Antes de empezar Sarah nos explica el porqué no hay que escalar el Uluru, hace una muy buena comparativa: A que vosotros no escalaríais una catedral, pues pasa lo mismo con el Uluru, es la catedral de los aborígenes. A pesar de esta reflexión siempre hay personas que no tienen en cuenta el carácter religioso del lugar y profanan la roca; será que se sienten más poderosos o será que definitivamente son estúpidos, ellos mismos. Nosotros desde aquí os pedimos ¡No escaléis el Uluru!, Do not climb Uluru!.
A las 12 del mediodía recogemos todo y otra vez a la carretera, nos esperan cuatro cientos kilómetros de vuelta a Alice Springs. Unas cabezadas y unas risas y ya avistamos el cartel de entrada a la antigua capital del oro. Son las cinco de la tarde y ya estamos de vuelta al albergue, hace una buena tarde aunque un poco fresca. Damos una vuelta por el centro y compramos un cuadro a una señora aborigen, es una forma digna de ganarse la vida para las familias de los intocables de Australia.
Antes de ir a cenar pasamos por el Coles a comprar alguna cosa para el desayuno del día siguiente. Allí vemos a la familia aborigen como paga con el billete que hacía escasos minutos había servido como contrapartida al cuadro acabado de vender, a esto llamamos nosotros aplicación del comercio justo en Australia.
Como fin de fiesta a los días en el desierto nos reunimos la gente del grupo en Toddy's para cenar. Unas cervezas, un steak y un músico tocando en directo, cena tradicional australiana. Pero como estamos en el desierto tenemos otra sorpresa, a Juan ni se le ocurrió acercarse pero Sonia, la amante de los animales, no lo dudó ni un momento.
Sí, sí, la serpiente es de verdad.
A las tres del mediodía sale nuestro vuelo de Qantas destino a Melbourne, la Great Ocean Road nos espera.
El paseo por el desierto rojo fue fantástico, los paisajes y los compañeros de viaje nos hicieron pasar tres días inolvidables. Gracias a Sacha, Marko y a Sarah por compartir vuestras historias con nosotros, no os olvidaremos.
Cool Bananas !!!
28/08/09
Phuket, la sonrisa en Tailandia
En Agosto de 2009 aprovechamos una oferta de Atrapalo.com para irnos a Phuket una semana. Vuelo directo desde Barcelona, hotel incluido a un precio de 700 Euros, no podíamos dejar escapar la opción.
Phuket es la isla más grande de Tailandia, uno de los principales destinos turísticos del país. Los turistas nos concentramos principalmente en la zona de Patong Beach, un conglomerado de hoteles de lujo, tiendas, pubs y una playa que en esta época del año no está para muchos baños. El ambiente recuerda, salvando las distancias asiáticas, a Salou o Benidorm.
Recorrimos la isla con Kom, 1200 THB por diez horas de paseo. En su taxi nos enseñó los puntos más característicos de la isla: los viewpoints, las playas, el templo Wat Chalong, el Gran Buda y un paseo en elefante, que le vamos a hacer somos turistas y como tales hay que hacer turistadas. Os recomendamos a Kom, un guía serio y formal que os hará pasar una jornada muy interesante, en nuestro caso acabamos cenando en "Food Market" de Phuket Town entre tailandeses, auténtico y fuera de los Starbucks y McDonald's que inundan Patong Beach.
Lo bueno que tiene Phuket es que es un buen punto de partida para realizar infinidad de excursiones a las islas de los alrededores.
Nosotros nos escapamos en una excursión de un día a la bahía de Phang Nga, allí lo veréis como la excursión a James Bond Island. La excursión de día completo nos costó 1200 THB por persona e incluía transporte y comida excelentemente preparada en el barco. El guía y toda la tripulación tuvieron un comportamiento excelente, os los recomendamos, la gente de Amazing Canoeing os harán pasar una jornada espléndida y con un fin de fiesta muy glamuroso, muy al estilo Priscilla en el Desierto.
Visto que en Phuket se nos quedaba un poco pequeño nos fuimos un par de días a Phi Phi.
Otra de las salidas que realizamos fue a las islas Khai, 700 THB por medía jornada. Aquí sí que pudimos realizar snorkel y disfrutamos de unas playas de arena blanca y semi paradisíacas. La aventura la realizamos en Speed Boat, parecíamos los de Miami Vice por las aguas del mar de Andamán. En este caso el guía y los ayudantes de la compañía Phuket New Generation Travel también lo bordaron, recomendables al cien por cien.
Algunas recomendaciones sobre Phuket. Escaparos a los restaurantes que se encuentran en las calles secundarias, alejaos de los que se encuentran en las calles principales, éstos están enfocados a los turistas. Desde cuando se come Pizza Italiana en Tailandia. En Tailandia hay que degustar su cocina típica, noodles, sopas, arroces, marisco, pescado fresco, todo especiado con Gengibre, Lemon Grass, Curry y otras especias que hacen de la cocina tailandesa una mezcla perfecta entre China e India.
Otro detalle que veréis al pasear por Phuket son los innumerables centros de masajes que hay. Algunos más que centros de masaje parecen centros de "Happy End", en muchos casos los hombres solos corren peligro de verse embaucados por los encantos asiáticos. Nosotros os recomendamos el centro "Mango Tree", buenos masajes y sin Happy End.
Nos hemos quedado con muchísimas ganas de visitar otras partes de Tailandia. La gente es muy amable, siempre con una sonrisa en la boca, el país es seguro y las bellezas del Norte tienen que ser espectaculares. En otra ocasión nos escaparemos a Bangkok, Chiang Mai, Sukhotai ...
14/08/09
Phi Phi, una perla en el mar de Andamán

El viaje que realizamos la primera semana de Agosto de 2009 a Phuket, Tailandia, incluyó una escapada de un par de días a la isla de Phi Phi.
Llegamos a la isla en un Ferry que partió de Phuket a primera hora de la mañana. Los billetes para el ferry los compramos en Patong Beach e incluían el traslado hasta el muelle. En este caso es más barato comprar todo el paquete que ir directamente al muelle y comprar allí el billete. Pagamos 600 THB por el traslado de ida y vuelta y el ferry. Cogimos el barco de la compañía Phi Phi Cruiser. El viaje fue bastante movidito, en verano el mar de Andamán puede estar un poco movido por los vientos monzónicos que vienen de India.
La isla principal es Ko Phi Phi Don, en esta isla se encuentran todos los alojamientos y toda la vida de la zona, en cierta manera nos recordaba al ambiente de Hampi, por el tema de los mochileros, restaurantes, guesthouses. Aunque, en el caso de Phi Phi se añade el mar como atractivo principal.
A la llegada a Phi Phi pasamos por la Oficina de Turismo donde se encuentran las fotos y precios de los diferentes alojamientos de la isla. En nuestro caso escogimos los bungalows Garden Inn que se encuentran hacia el interior de la isla y no en primera linea de playa. Pagamos 600 THB por noche, el alojamiento no está mal, tranquilo y apartado del meollo de tiendas y bares del centro. En temporada baja, verano, la mayoría de Guest Houses se encuentran medio vacías, así que siempre se puede encontrar algún chollo, nuestra recomendación es que miréis varias posibilidades.
El primer día fuimos caminando hasta Long Beach, paseando por el bosque y por las playas hasta llegar a la playa más larga de la isla. Esta playa concentra algunos bungalows dentro de un entorno muy paradisíaco, ideal para perderse unos días y alejarse del mundanal ruído.
Al día siguiente cogimos una excursión para visitar la isla de Ko Phi Phi Le y algunas de las playas más paradisíacas de Phi Phi. El clima no ayudó mucho, el fuerte viento hizo que la travesía no fuera tan amena como cabía esperar, aún así, al mal tiempo buena cara.
En la isla de Phi Phi Le se encuentra Maya Bay. El acceso a Maya Bay, la famosa playa de la película "The Beach" de Leonardo DiCaprio, fue un poco accidentado. El mar no daba tregua y las olas rompiendo contra las rocas conviertieron en una odisea llegar a la orilla, como recuerdo nos quedamos con algunas heridas de guerra. Os aconsejamos que no os tiréis al mar si las condiciones no son las adecuadas, cuando veáis el video entederéis el porqué.
La isla de Phi Phi fue fuertemente azotada por el Tsunami de 2004. La huella que dejó en la isla aún es visible, aunque poco a poco se van reconstruyendo parte de las zonas devastadas. Ahora las señales de evacuación se encuentran por todos lados; esperemos que no vuelva a suceder nunca más una catastrofe de esa magnitud.
* Foto de portada, fuente Wikitravel
19/06/09
Hasta siempre Vicente
Hoy es un día especialmente triste, porque hemos de empezar a vivir sin un ser especial en la Tierra, Vicente Ferrer se ha ido. Pero estoy segura de que dónde quiera que se encuentre, estará feliz, porque su misión en esta vida ha concluído.
Seguro que desde allá arriba, seguirá amando a los pobres de la India, continuará enviando su energía positiva para que la gran obra que empezó siga avanzando cada día hasta que la pobreza sea erradicada completamente.
Los que hemos tenido la suerte de conocerle en persona, sabemos que él no tenía miedo a la muerte y que era un gran luchador. Desde aquí rezamos por su alma y hemos de tener la fortaleza de luchar por un mundo mejor, como él nos enseñó.
* Fotografía Fundación Vicente Ferrer
Etiquetas: vicente ferrer
20/05/09
Rumbo al fin del Mundo, de Santiago a Fisterra
Son las cinco de la mañana del viernes santo, en una hora y media parte nuestro vuelo destino a Santiago de Compostela. Este año hemos decidido pasar cuatro días de la Semana Santa en el Camino, sí el Camino que lleva a peregrinos y caminantes de Santiago a Fisterra, otrora el fin del mundo.
El vuelo de Ryanair sale de Reus con puntualidad británica. Esta gente de Ryanair proclama a los cuatro vientos que son la compañía con mayor puntualidad del mundo, al aterrizar en Santiago una musiquilla ratonera y una voz en inglés te lo recuerda.
Son las ocho y media de la mañana y ahora a coger el autobús de la compañía Freire que lleva del aeropuerto al centro de la ciudad. A la llegada a Santiago y para empezar bien nada mejor que un buen chocolate con churros, hay que coger fuerzas para cubrir con seguridad los veinte kilómetros de la primera etapa.
Antes de empezar a caminar una visita al centro de visitantes para que nos sellen la credencial, así demostramos que hemos empezado en Santiago.
Por cierto, nosotros conseguimos la credencial del peregrino en la Perfumería Tous de la calle Unió 10 de Tarragona, por si algún tarraconense está interesado.Una breve visita a la plaza del Obradoiro antes de comenzar. Impresiona ver la plaza, el frío se apodera ligeramente de nosotros, la humedad y una ligera llovizna inunda el ambiente. Ya empiezan a verse algunos peregrinos con rostros fatigados, otros en bicicleta, todos se muestran exultantes al haber conseguido su objetivo, por uno u otro motivo la alegría les desborda al postrarse delante de la Catedral.
Empieza la aventura, noventa kilómetros y tres jornadas por delante. Empezamos a caminar con ilusión y con inquietud, ¿seremos capaces de llegar?
Las conchas del peregrino guían el camino, no hay perdida. Además de guiar marcan la distancia hasta destino, un cuentakilómetros que a veces alienta y otras dilapida la voluntad al darte cuenta que aún queda mucho trecho por recorrer, la mente en este caso es fundamental, hay que tener claro el objetivo y luchar por conseguirlo.
La primera etapa transcurre entre villas y campos verdes que se disponen a verse sacudidos por la llegada de la primavera, primavera que les cambiará la cara, les dará color y vida renovada después del crudo invierno. Después de veinte kilómetros ya avistamos el final de la primera etapa, un río y un puente rústico nos dan la bienvenida a Negreira. Los pies doloridos y el cansancio de las piernas nos hace notar que llevamos más de seis horas caminando; aún así, estamos muy contentos, lo hemos conseguido y en ningún momento hemos desfallecido. Después de caminar otro par de kilómetros por el pueblo llegamos al Albergue, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando al preguntar por una cama nos dijeron que no había alojamiento para más peregrinos. Esa primera noche nos alojamos en el hotel Tamara, una buena ducha, después una buena cena y a descansar soñando con la jornada siguiente, treinta y cinco kilómetros hasta Olveiroa.
A las ocho y media de la mañana ya estamos en ruta, el cuerpo y las piernas se quejan, por que me das esta paliza. A veces te lo llegas a plantear pero hay algo especial en el Camino que deja los dolores de los pies de Sonia o el constipado de Juan a un lado, hay que seguir el corazón nos lo pide.
Esta segunda etapa transcurre mayoritariamente por campos y bosques, las vacas y algún que otro campesino son nuestra única compañía, uno se siente acompañado por la soledad, tu mismo ante los kilómetros, kilómetros que lentamente van dejándose atrás como el tren de la vida que pasa, siempre hacia adelante. En esta segunda jornada nuestro cuerpo ya está mucho más habituado al esfuerzo, la primera y única parada la realizamos hacia el kilómetro veinte. El avituallamiento de un par de bocatas y una cerveza sirven para cargar pilas. En este bar nos encontramos con otros peregrinos, cada uno comenta su Camino, porque el Camino es eso, cada uno lo vive a su manera.
Una hora de descanso y a afrontar los últimos kilómetros de la etapa, tres horas más por delante. Sonia empieza a resentirse de su pie derecho, los juanetes no perdonan. Por fin vislumbramos un cartel que indica Olveiroa, aleluya, hoy la etapa ha sido dura. Pero cual fue nuestra sorpresa al ver que a pesar de haber llegado al pueblo aún quedaban cuatro kilómetros hasta el albergue, kilómetros que os podemos asegurar que se hicieron eternos.
Hoy sí tenemos plaza en el albergue, dormimos en una casa sin calefacción que a la larga nos pasó factura, el cuerpo hay que cuidarlo y si no lo mimas al final acaba pasándote factura.
Esa noche cenamos con Giuseppe, Eva y Marga, unos orujos animaron la velada. A dormir pronto que mañana era el gran día, la llegada a Fisterra.
A primera hora de la mañana ya estábamos en pie, última etapa y otros treinta kilómetros por delante. Ahora sí, nuestro objetivo estaba más próximo a convertirse en realidad. Pasamos por caminos plagados de olivina, bosques de eucaliptos y campos de molinos de viento que movidos por la respiración del Dios Eolo proveen de energía a las granjas de la zona. Las piernas no pesan tanto, el mar Atlántico se huele y a lo lejos ya lo vemos. Que sensación más maravillosa al toparse con el mar, nuestro amado mar, no podemos negar que somos personas marítimas.
La llegada a Corcubión fue dura, las fuerzas en este punto sí que nos flaqueaban. Una parada para recuperar energías. Un buen plato de pulpo gallego y unas empanadas ayudan bastante, hay que reconocer que en Galicia se come muy bien.Última decena de kilómetros y ya estamos en Fisterra, un paseo muy agradable que no podía acabar de la mejor manera. La playa de Fisterra con sus tres kilómetros de arena blanca sirvieron como colofón a los noventa kilómetros recorridos desde Santiago, que gozada bañar los pies en las frías aguas del Atlántico.
Ya en el albergue, y después de conseguir nuestra Fisterrana, los recuerdos de tres días maravillosos se suceden en nuestro imaginario. Esa noche cenamos con Eva, Marga y Klaudia, una chica alemana que nos comentó que el Camino era muy popular en su país a raíz de un libro muy leído en tierras teutonas.
Esa noche bailamos, bebimos orujo y reímos mucho, es una de las cosas que más nos gusta de viajar, conocer gente y aprender de ellos y de sus historias.
Lunes de pascua, última jornada en Galicia. A primera hora de la mañana nos acercamos hasta el faro de Fisterra, poco pudimos ver porque la lluvia nos visitó en esta jornada, aún así, la sensación de estar ante el kilómetro cero de nuestro Camino fue fantástica.
Llegó el momento de las despedidas, cada uno seguiría su camino, Iñigo un chico vasco volvería a su casa después de haber pasado cinco semanas caminando desde Roncesvalles, Klaudia volvía a Alemania y Marga y Eva volaban destino a Mallorca.Nosotros llegamos a casa con la sensación de haber pasado unos días muy intensos, con el cuerpo dolorido por el esfuerzo físico pero con el corazón rebosante de energía por haber conseguido cumplir nuestro sueño.
Volveremos otra vez, en esta ocasión para llegar a Santiago no en avión sino a pie como un buen peregrino.
¡¡¡ Buen Camino !!!
Etiquetas: santiago





Turismo Alternativo y Solidario en Perú









@mail