17/1/10

La Maldición de Haití

Haití, ese país olvidado. Esa media isla sumida en la pobreza, la injusticia y el caos es hoy protagonista, no porque el mundo haya descubierto su existencia de forma casual, sino porque de nuevo ha caído sobre ella la maldición.

La destrucción, la muerte y el horror se han cernido sobre esta pobre gente, víctima de la esclavitud y el colonialismo antaño y del desprecio e ignorancia después.

Muchos no sabían ni situar este país en el mapa, ¿Tahití? ¿La Polinesia? ¿Cómo? ¿Qué está en América?

Ahora todo el mundo mira hacia el Caribe y se pregunta qué es ese pequeño país del que nadie hablaba y que resulta ser el más pobre de Latino América. De dónde sale tanta gente que ahora ha muerto, por qué nadie había evitado que vivieran de ese modo, por qué había miles de niños pululando por las calles desnutridos y abandonados...

Todos nos volcamos ahora en enviar ayuda a este pueblo desvalido, pero, ¿qué pasará cuando los medios de comunicación escojan otra noticia fresca para bombardearnos? ¿Quién seguirá recordando a los haitianos? ¿Alguien se preocupará de que tras este desastre el país pueda optar a lo que siempre se les ha negado?

Haití hoy necesita comida, agua, gasolina y medicinas. Pero siempre ha necesitado, y seguirá haciéndolo, justicia y consideración. Está en nuestras manos exigir a nuestros dirigentes que el apoyo que ahora están brindando no sea ocasional, que, por fin, Occidente salde su deuda de abuso y explotación con los descendientes de aquellos que dejaron sus vidas en trabajos esclavos para enriquecer a nuestros países.

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