1/10/12

Colombo, la capital emergente de Sri Lanka

Llegamos a la estación de tren de Galle y preguntamos por los billetes para Colombo. Hoy no hay primera, compramos un par de billetes de segunda, 150Rs. Viajar en transporte público es extremadamente barato.
Dos horas y media de tren, muy agradables, bien sentados y disfrutando de la costa, una costa casi virgen.


Llegamos a Colombo Fort, vaya gentío en la estación. Vaya cambio de la tranquilidad de Galle al bullicio de Colombo. Negociamos el precio con un tul-tuk y nos vamos a nuestra casa para la última noche en el subcontinente. 
La calle está llena de militares, qué pasa. El presidente está inaugurando un colegio aquí al lado, y nosotros con estos pelos. Finalmente, nos ceden paso y llegamos a Garden Guest House, dar con esta casa seguramente fue lo mejor que nos pasó en la capital. La familia de Fonseka nos trató de manera excelente.

La mañana antes de partir dimos un paseo por la ciudad, nada especial que ver. Eduard ya nos había advertido que Colombo no tiene nada especial, pero nosotros como buenos viajeros quisimos comprobarlo en primera. Lo único que valió la pena fue la tienda Laksala donde nos dejamos nuestras últimas rupias en regalos para la familia y amigos. 

Un paseo por Galle Face y para la casa de los de Fonseka.



Chitrupa nos acompaña al aeropuerto. Son muchos los sinhaleses que vuelan a Dubai con nosotros, ellos se quedan a trabajar en los Emiratos, dura vida la del emigrante.
Nuestro avión encara la pista de despegue. Hasta la próxima Sri Lanka!


Ya estamos de vuelta, otro viaje en la mochila. Estamos tristes porque las vacaciones se han acabado y alegres a la vez por volver a nuestra realidad, esta vez una realidad llena de nuevos retos personales.

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